¿Qué la hace imprescindible?
Arquitectura con ocho siglos de historia
Su origen se remonta en torno al año 1200, con una primitiva fábrica protogótica que fue transformada en el siglo XVI, dando lugar al actual conjunto de transición entre el gótico tardío y el Renacimiento.
Un interior excepcional
El gran tesoro del templo es un extraordinario retablo mayor del siglo XVI bajo la advocación de San Esteban, considerado una de las obras más notables del Renacimiento navarro.
Portada medieval conservada
La iglesia mantiene una magnífica portada apuntada con seis arquivoltas y capiteles vegetales esquemáticos, uno de los testimonios más valiosos de la construcción medieval original.
Cuándo visitar
La iglesia se puede visitar durante todo el año integrándose perfectamente en los paseos por el casco urbano y las rutas que permiten explorar el patrimonio, la naturaleza y los pueblos de la sierra de Codés.
Ideal para
Cómo llegar
La iglesia se alcanza en pocos minutos desde cualquier punto del casco urbano.
Se puede llegar fácilmente por las calles del pueblo. El último tramo presenta ligera pendiente.
Se recomienda aparcar en las zonas habilitadas del núcleo urbano y completar el recorrido a pie.
Genevilla cuenta con conexiones interurbanas desde localidades cercanas. Desde la parada el trayecto se realiza a pie en pocos minutos.
Más información
A mediados del siglo XVI el templo experimentó una profunda transformación que le otorgó su actual carácter gótico-renacentista. A esta etapa pertenecen las bóvedas de terceletes de la nave y la bóveda estrellada de la capilla mayor, así como buena parte de la imagen monumental que hoy presenta el edificio. En el siglo XVII se incorporaron el coro alto, la sacristía y la balaustrada de hierro forjado, completando la evolución histórica del conjunto.
El gran tesoro del templo se encuentra en el interior: su retablo mayor, ejecutado entre 1549 y 1563 y atribuido al escultor Andrés de Araoz, con influencias del círculo de Arnao de Bruselas. Considerado una obra excepcional del Renacimiento navarro, se estructura en banco con tres cuerpos de cinco calles y ático, despliega un rico programa iconográfico dedicado al Apostolado, al ciclo de San Esteban y a la vida de la Virgen. La expresividad de sus tallas, la riqueza ornamental de la mazonería y la calidad de la policromía convierten esta obra en una visita imprescindible.
Junto al retablo mayor, el interior conserva otros elementos de notable valor, como el retablo de San Juan Bautista, la imagen gótica de la Virgen del Encinedo y diversas piezas de orfebrería renacentista, reforzando el carácter excepcional de esta iglesia como auténtico museo de arte sacro en pleno ámbito rural.