Tierra Estella

Salobre de Sesma

Un oasis salobre en el paisaje seco de la Ribera Estellesa.

¿Qué la hace imprescindible?

Un humedal único

Un humedal único

El Salobre de Sesma es uno de los espacios naturales más singulares de la Ribera Estellesa: un humedal de aguas salobres en un paisaje mediterráneo árido.

Naturaleza y biodiversidad en un paisaje salino

Naturaleza y biodiversidad en un paisaje salino

Este sitio alberga vegetación adaptada a la salinidad además es un punto de observación para numerosas aves acuáticas y migratorias.

Un espacio restaurado para recorrer y observar

Un espacio restaurado para recorrer y observar

Tras su recuperación hidrológica y ambiental, el humedal ofrece un paseo accesible y de corta duración, ideal para senderismo suave, observación de aves y fotografía de naturaleza.

Cuándo visitar

El acceso al Salobre de Sesma es posible durante todo el año. La primavera y el otoño son especialmente recomendables por la presencia de aves migratorias y el mejor estado hídrico del humedal. En verano pueden observarse costras blancas de sal en superficie.

Ideal para

Turismo rural y de naturaleza Interesados en la observación de aves Senderismo y cicloturismo Entusiastas de la fotografía de paisaje Turismo familiar

Cómo llegar

A pie

Desde el núcleo urbano puede realizarse un paseo hacia el sur-sureste enlazando con las pistas rurales que conducen al humedal.

En bicicleta

Es una de las formas más recomendables de acceso, siguiendo las pistas agrícolas y caminos locales.

En coche

Se puede llegar hasta las proximidades del entorno por la NA-8404, dejando el vehículo en los caminos de acceso habilitados antes de continuar a pie.

En autobús

Las conexiones de autobuses interurbanos llegan hasta Sesma desde localidades cercanas. Desde allí el recorrido se puede hacer a pie o en bicicleta.

Más información

El Humedal Salobre de Sesma es uno de los enclaves naturales más singulares del paisaje mediterráneo de la Ribera Estellesa. Se trata de una zona húmeda de aguas salobres desarrollada sobre terrenos arcillosos y yesíferos, donde la escasa pendiente y la baja permeabilidad del suelo favorecen la acumulación de agua en superficie y la formación de un pequeño acuífero.

Uno de sus rasgos más característicos es la alternancia natural entre periodos de inundación y desecación. En las épocas más cálidas, la evaporación provoca la aparición de amplias manchas blancas de sal sobre el terreno, una imagen muy representativa del lugar.

El humedal sufrió una importante alteración en 1983, cuando se emprendieron obras de desecación para transformar la zona en tierras de cultivo. Estas actuaciones afectaron gravemente a la flora, la fauna y al equilibrio hídrico del espacio. Sin embargo, años después se llevó a cabo un ambicioso proyecto de restauración ambiental que permitió recuperar su dinámica natural mediante el taponado de drenajes, la creación de áreas de encharcamiento y la revegetación.

En la actualidad es un excelente espacio para la observación de aves, especialmente en primavera, cuando pueden avistarse especies como ánades, garzas, avefrías, cigüeñas o aguiluchos, además de una flora especializada en ambientes salinos como tamarices, juncos, carrizos, aneas y sosa de salobre, especies poco frecuentes en Navarra.
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