¿Qué la hace imprescindible?
Arquitectura defensiva en la frontera navarra
El torreón formó parte de un palacio fortificado del siglo XV, construido por Fernando de Baquedano. Su torre principal, el recinto cuadrangular y el antiguo foso responden al modelo clásico de los palacios-fortaleza de Navarra.
Cuándo visitar
Puede visitarse durante todo el año.
Ideal para
Cómo llegar
Desde el propio pueblo de Gollano. El torreón se encuentra visible junto a la carretera, a la entrada de la localidad.
El valle de Améscoa Baja es apto para rutas cicloturistas tranquilas. Gollano se integra bien en recorridos que conectan Baquedano, San Martín de Améscoa y las estribaciones de Urbasa.
Acceso directo por carretera hasta Gollano. Se puede estacionar en las inmediaciones del casco urbano y acceder caminando al torreón.
Existen conexiones interurbanas con Estella-Lizarra y localidades cercanas del valle. Desde la parada, el acceso se realiza a pie o en bicicleta.
Más información
El Torreón de Gollano es lo que queda del antiguo palacio fortificado de Gollano, una construcción levantada en 1476 por Fernando de Baquedano, miembro de una de las familias más influyentes del valle de Améscoa. Los Baquedano fueron los principales responsables de la defensa de este territorio fronterizo, clave para la seguridad del Reino de Navarra frente a las incursiones castellanas. Su palacio de cabo de armería se situaba en San Martín de Améscoa, donde aún se conservan restos del antiguo palacio-castillo que dio nombre al señorío de la zona.
Entre los miembros más destacados de la familia, se encuentra Juan Remírez de Baquedano, señor de San Martín y de Ecala, uno de los principales defensores de la independencia del Reino de Navarra, que murió combatiendo en la batalla de San Marcial, en Irún. La familia levantó varios palacios fortificados estratégicos, como el de Gollano y el de Ecala con el objetivo de vigilar la sierra de Urbasa y proteger el territorio frente a incursiones. Estos enclaves defensivos fueron promovidos cuando los Baquedano ostentaban el título de marqueses de Andía.
El conjunto de Gollano seguía el esquema habitual de los palacios-fortaleza navarros: una torre principal que servía de vivienda, rodeada por un recinto cuadrangular con torres en las esquinas, saeteras, matacanes y un gran foso rectangular. Aunque en la actualidad se encuentra en estado de ruina y gran parte de sus estructuras han desaparecido, aún se reconocen los restos de la torre mayor, del recinto exterior y de algunos torreones circulares. Fotografías antiguas y planos históricos permiten reconstruir su antiguo esplendor.
Este lugar, protegido por la legislación sobre patrimonio histórico, es un testimonio del pasado militar de Améscoa, donde la arquitectura defensiva se integraba plenamente en el paisaje.
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