Desojo es una pequeña villa rural situada en la zona occidental de Tierra Estella, en pleno valle de Aguilar y a los pies de la Sierra de Codés. Un lugar tranquilo, de paisaje abierto y marcado carácter histórico, ideal para quienes buscan conocer pueblos con identidad, patrimonio bien conservado y un entorno natural propicio para el paseo y la desconexión.
El núcleo urbano presenta un trazado lineal que se eleva suavemente sobre un pequeño montículo a lo largo de la calle Mayor. En una calle paralela se alza la iglesia de Santa María, principal referencia arquitectónica de la localidad y elemento dominante del perfil urbano. Las viviendas conservan numerosos escudos heráldicos barrocos de los siglos XVII y XVIII, testimonio de la importancia que tuvo Desojo como núcleo comarcal en épocas pasadas.
Uno de los elementos más singulares del pueblo es su picota medieval, situada a la entrada de la localidad. Se trata de una de las pocas que se conservan en Tierra Estella y recuerda el ejercicio de la jurisdicción civil y la administración de justicia en la Edad Media. Este símbolo histórico convierte a Desojo en una parada de interés para quienes disfrutan del patrimonio menos conocido y cargado de significado.
El término municipal guarda también la memoria del despoblado de Villanueva, habitado entre los siglos XV y XVI, del que en la actualidad permanece la ermita de origen medieval con una valiosa talla de la Virgen. El paisaje que rodea Desojo se caracteriza por campos abiertos de cereal, lomas suaves y zonas de monte bajo, en un entorno de transición entre los paisajes agrícolas y las primeras estribaciones de la Sierra de Codés.
La vida cultural de Desojo se mantiene viva a través de sus fiestas patronales, que se celebran el último fin de semana de agosto, y de romerías tradicionales vinculadas a la ermita de Villanueva y al monasterio de Nuestra Señora de Codés. Son momentos en los que el pueblo se llena de actividad y se refuerza el vínculo entre vecinos, visitantes y territorio.