Marañón es un pequeño pueblo del valle del Alto Ega, ubicado cerca de Cabredo, donde el paisaje, la historia y la vida rural conviven en equilibrio. Situado en la margen derecha del río Ega y a los pies de la Sierra de Codés, este municipio ofrece un entorno tranquilo y auténtico, marcado por la cercanía a la naturaleza.
El perfil del pueblo está dominado por la iglesia-fortaleza de Nuestra Señora de la Asunción, que preside el caserío y conserva en su interior uno de los retablos pictóricos hispano-flamencos más destacados de Navarra. A este conjunto patrimonial se suman palacios y casas blasonadas, entre estos el palacio La Hermosa, ejemplo de la arquitectura señorial local, así como los restos del antiguo castillo, que recuerdan el papel defensivo y estratégico de Marañón en el control del territorio. Los vestigios arqueológicos de la Edad del Hierro completan un legado que da cuenta de una ocupación histórica prolongada.
Marañón es conocido por su arraigada tradición alfarera, que ha dado nombre a sus habitantes, popularmente llamados pucherejos, en referencia a los pucheros y recipientes de barro que durante siglos se elaboraron en el pueblo. La fabricación de estas piezas formó parte esencial de la economía y de la vida cotidiana, dejando una profunda huella en su identidad colectiva y en la memoria artesanal del municipio.
La naturaleza es otro de los grandes atractivos de Marañón. El río Ega, con sus aguas claras y sus zonas de recreo, articula paseos tranquilos y espacios de descanso, mientras que la cercanía de la Sierra de Codés y la Peña de Lapoblación convierte al entorno en un punto de partida ideal para rutas de senderismo y recorridos paisajísticos.