Mués es un pequeño pueblo del valle de La Berrueza que destaca por su cuidada imagen urbana y por el característico uso de la arenisca rojiza en casas, iglesias y ermitas, un rasgo arquitectónico que define visualmente gran parte de esta zona de Tierra Estella. Situado entre suaves relieves y protegido por las peñas de Murillo y Congosto, el núcleo se integra con naturalidad en un paisaje de campos, encinares y antiguos caminos rurales.
A pesar de su tamaño, Mués conserva un patrimonio notable. En el casco urbano destacan las construcciones tradicionales rehabilitadas y espacios comunitarios que mantienen viva la vida local. Sobresale especialmente la ermita de Santa María Magdalena, considerada uno de los mejores ejemplos del románico tardío rural de Navarra. El patrimonio religioso se completa con las ermitas de Santa Teodosia y de la Virgen de la Cuesta, ligadas a romerías y tradiciones profundamente arraigadas.
Desde el pueblo se accede al Señorío de Cábrega, un enclave histórico y paisajístico de gran interés donde se conservan un conjunto palacio-iglesia y uno de los árboles más emblemáticos del territorio: el Encino de Cábrega, declarado Monumento Natural de Navarra. Caminos señalizados permiten recorrer encinares, espacios abiertos y antiguos lugares ligados al aprovechamiento tradicional del monte.
Mués guarda además una sorprendente huella de época romana: una presa construida entre los siglos I y II, considerada una de las mejor conservadas de Navarra y visita imprescindible para comprender la larga historia de ocupación del territorio.
El pueblo mantiene una activa vida comunitaria, con servicios básicos, piscinas municipales y un calendario festivo muy ligado a las tradiciones locales. Celebraciones como el levantamiento del mayo, las romerías y las fiestas estivales refuerzan el carácter acogedor de un pueblo ideal para descubrir La Berrueza desde una escala cercana y auténtica.