Sartaguda es una villa ribereña profundamente ligada al río Ebro, a la fertilidad de su huerta y a una historia marcada tanto por la vida agrícola como por la memoria colectiva. Situada en la vega del río Ebro, en el límite entre Navarra y La Rioja, la localidad se ha desarrollado sobre un territorio de regadío que ha permitido, desde tiempos muy antiguos, el asentamiento humano y el cultivo de frutas, verduras y viñedo de gran calidad.
La historia de Sartaguda se remonta al Paleolítico Superior, con yacimientos como el del Alto de la Mesilla, y continúa en época romana, de la que se conservan vestigios de antiguas villae y materiales arqueológicos. Durante siglos fue villa de señorío, con un sistema agrario que marcó su estructura social hasta bien entrado el siglo XX. El núcleo urbano se organiza en torno a la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, una construcción barroca que hoy convive con la nueva parroquia, levantada en 1969 y actualmente en uso.
Sartaguda es conocida como el Pueblo de las Viudas debido a la dura represión sufrida durante la Guerra Civil. En la actualidad, ese episodio forma parte de un proceso de recuerdo y dignificación visible en el Parque de la Memoria, un lugar de recogimiento y reflexión que convierte a Sartaguda en un referente en la recuperación de la memoria navarra.
La agricultura sigue siendo el motor del pueblo. Frutas, verduras y hortalizas de temporada marcan el día a día, con especial protagonismo del melocotón. Cada verano esta fruta se convierte en símbolo de identidad local durante la Feria del Melocotón de Sartaguda, una cita que une producto, deporte, cultura y vida social. A esta tradición agrícola se suma la elaboración artesanal de productos, que completa una oferta gastronómica ligada a la tierra, al saber hacer local y a la transformación cuidada del producto de proximidad.
Con un calendario festivo que se extiende a lo largo de todo el año, desde San Antón hasta las fiestas patronales de agosto o la celebración de la Virgen de la Monlora, Sartaguda es un pueblo pequeño pero dinámico, que ofrece al visitante un turismo cercano, auténtico y profundamente conectado con su paisaje, su historia y su gente.