Un pueblo marcado por la sal
Situado en el valle de Guesálaz, Salinas de Oro/Jaitz ha crecido en torno a un singular paisaje geológico donde la sal ha condicionado durante siglos la economía, la cultura y la identidad local.
Situado en el valle de Guesálaz, Salinas de Oro/Jaitz ha crecido en torno a un singular paisaje geológico donde la sal ha condicionado durante siglos la economía, la cultura y la identidad local.
El diapiro de yesos y sales, el río Salado y las montañas que rodean el valle crean un entorno natural de gran singularidad, ideal para descubrir la relación entre naturaleza, agua y territorio.
Las salineras, el geosendero de las Tres Ermitas, las rutas del entorno y celebraciones como la Fiesta de la Sal permiten conocer un pueblo desde las tradiciones y la conexión con la naturaleza.
Salinas de Oro/Jaitz puede visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño son ideales para recorrer senderos y descubrir el paisaje geológico con temperaturas suaves. El verano permite disfrutar de la actividad al aire libre y de celebraciones como la Fiesta de la Sal, mientras que el invierno ofrece una experiencia más tranquila y contemplativa del valle.