Larraona es el municipio más occidental de Améscoa Alta y el último núcleo navarro antes de entrar en Álava. Situado a 774 metros de altitud, a unos 30 kilómetros de Estella-Lizarra, el pueblo ocupa una posición privilegiada en el corredor natural que forman las sierras de Urbasa y Lóquiz, en un paisaje de transición entre la montaña atlántica y el interior mediterráneo.
El caserío se organiza en torno a la iglesia parroquial, sobre un pequeño alto rodeado de praderas, hayedos y montes comunales. Uno de los rasgos más singulares de Larraona es su notable arquitectura civil, visible en las numerosas fachadas blasonadas que conservan cerca de una veintena de escudos de armas de los siglos XVI, XVII y XVIII. Estas casas palaciegas, vinculadas a linajes como los Ochoa de Baquedano, Álvarez de Eulate, Larramendi, Albizu o Urra, convierten al pueblo en uno de los conjuntos heráldicos más interesantes de Las Améscoas.
El conjunto urbano conserva además portalones de medio punto, ventanas conopiales y detalles arquitectónicos tradicionales que reflejan su pasado fronterizo y nobiliario. Entre los elementos patrimoniales destacan la fuente monumental de 1860, el lavadero del siglo XIX y el antiguo molino harinero concejil situado junto al río Uiarra.
En el ámbito religioso sobresale la iglesia de San Cristóbal, junto a las ermitas de Nuestra Señora de la Blanca, construida en 1782, y San Benito, del siglo XVI, situada en el camino hacia el Monte de las Limitaciones. El patrimonio histórico se completa con los restos del castillo de Artajo, levantado sobre un alto cercano al núcleo urbano, recordando el carácter estratégico de este territorio.
La naturaleza ocupa un lugar central en la experiencia de Larraona. El Monte de las Limitaciones, integrado en el Parque Natural de Urbasa y Andía, alberga enclaves tan singulares como la Cueva de los Cristinos o el conocido Bosque Encantado, espacios muy apreciados por senderistas y amantes del paisaje.
La historia documentada del municipio se remonta al siglo XI. En 1192, Larraona obtuvo privilegios de exención fiscal por su condición fronteriza y, durante los siglos medievales, vivió distintos conflictos con los señores de Contrasta, lo que llevó incluso a fortificar parte del pueblo. Más adelante, en 1813, fue saqueada por tropas francesas en retirada durante la Guerra de la Independencia.
En la actualidad, Larraona mantiene una fuerte tradición agropecuaria y quesera, vinculada a explotaciones bovinas, ovinas, equinas y porcinas. Las fiestas patronales en honor a San Cristóbal, celebradas tras San Fermín, junto con tradiciones como el levantamiento del mayo o la romería a San Benito, mantienen vivo el fuerte sentimiento de comunidad de este pueblo de montaña.