¿Qué la hace imprescindible?
Ingeniería romana en estado puro
Puente de un solo arco sobre el río Salado, construido con sillarejo irregular y arco de medio punto, ejemplo de arquitectura civil romana concebida para perdurar.
Un monumento en constante adaptación
Sobre la base romana, la Edad Media y la Edad Moderna introdujeron reformas entre los siglos XVI y XIX para ajustar la rasante y mejorar su funcionalidad.
Continuidad histórica de uso
Desde su origen como infraestructura viaria romana hasta su integración posterior en el Camino de Santiago y en las comunicaciones locales, el puente ha mantenido su función esencial de conectar territorios.
Cuándo visitar
Durante todo el año. Primavera y otoño son especialmente recomendables por la calidad de la luz y el entorno natural. En septiembre, la visita puede coincidir con las Fiestas de Cirauqui y el Día del Vino.
Ideal para
Cómo llegar
El puente se encuentra a las afueras del casco urbano de Cirauqui. Se accede saliendo del pueblo en dirección oeste por la calle Mayor o Larrería hacia el encuentro con la A-12, siguiendo la señalización del Camino.
Es accesible mediante rutas cicloturistas y tramos compartidos con el Camino de Santiago y la EuroVelo. Por la A-12 a la entrada del pueblo se encuentra el puente y la calzada. Se recomienda precaución por el paso irregular y la convivencia con peregrinos y el sendero empinado.
Cirauqui cuenta con buenas conexiones por carreteras comarcales y vías secundarias desde otras localidades (Autovía del Camino A12). Una vez en el núcleo urbano, el acceso al entorno del puente se realiza a pie, siguiendo la señalización del Camino.
Es posible llegar en transporte público hasta localidades cercanas. Desde allí, el acceso a Cirauqui y al puente puede completarse en taxi, bicicleta o caminando por tramos señalizados del Camino de Santiago.
Más información
Presenta en su base elementos constructivos romanos realizados con materiales locales como el sillarejo irregular y un sólido arco de medio punto. Las elevaciones posteriores, especialmente entre los siglos XVI y XIX, modificaron la rasante para mejorar su funcionalidad, como la intervención documentada en 1807 a cargo del maestro cantero Miguel de Urquia.
El resultado es una infraestructura con fases constructivas claramente identificables que ejemplifica la continuidad histórica de su uso.
Las reformas posteriores, especialmente entre los siglos XVI y XIX, modificaron la rasante para adaptarlo a nuevas necesidades de tránsito sin alterar su estructura esencial.
Declarado Bien de Interés Cultural y restaurado en buen estado de conservación, el puente continúa cumpliendo su función original como elemento de conexión territorial, integrado hoy en el paisaje y en la experiencia contemporánea del Camino.
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