¿Qué la hace imprescindible?
Un paisaje único en Navarra
Urbasa es una gran meseta kárstica de bosques centenarios de hayedos, pastizales de altura y paredes rocosas abruptas que se asoman al valle de Améscoa, con algunos de los miradores más espectaculares del territorio.
El agua como protagonista
Urbasa, cuyo nombre en euskera alude a un bosque de agua o bosque húmedo, es una sierra marcada por innumerables manantiales que alimentan un complejo sistema de acuíferos, fuentes y ríos subterráneos. Esta riqueza hídrica da lugar a sitios icónicos como el Nacedero del Urederra.
Naturaleza accesible y protegida
Integrada en el Parque Natural Urbasa-Andía ofrece una amplia red de rutas. Sus tierras habitadas desde el Paleolítico, han sustentado usos forestales y ganaderos, carboneras y neveras. Hoy conserva txabolas o bordas pastoriles, dólmenes prehistóricos y una tradición viva vinculada al pastoreo y al queso artesanal.
Cuándo visitar
La Sierra de Urbasa puede visitarse todos el año.
Ideal para
Cómo llegar
No existe un único acceso para la sierra de Urbasa. Se descubre desde diferentes entradas y conectando con los pueblos de su entorno en función del lugar desde el que se llegue y de la experiencia que se quiera vivir.
Se pueden seguir las mismas indicaciones de a pie o en coche.
El acceso a la Sierra de Urbasa se realiza por la carretera NA-718. La sierra se extiende entre los puntos kilométricos 22 y 34 de esta vía. Es importante tener en cuenta que una vez en la Sierra de Urbasa no es posible acceder en vehículo a la Sierra de Andía. La conexión entre ambas solo puede realizarse a pie o en bicicleta por pistas ciclables. Desde la propia NA-718 también se accede a: La Reserva Natural del Nacedero del Urederra en Baquedano y al Monte de las Limitaciones situado en el sector suroeste del Parque Natural Urbasa-Andía. Desde Eulate y Larraona se hace la conexión occidental hacia hayedos y antiguos caminos pastoriles. San Martín de Améscoa es el punto de partida hacia el Monte Larregoiko. Aranarache es el acceso al patrimonio tradicional conservado.
Las poblaciones de las Améscoas cuentan con conexiones de buses interurbanos. Desde la parada más cercana se sigue el recorrido a pie o en bicicleta, en dependencia de la zona de la sierra que se quiera visitar.
Más información
La Sierra de Urbasa es un espacio natural con una superficie aproximada de 116 km² como monte común de Navarra, y de 52 km² más, como monte propio de Améscoa o Monte Limitaciones. La altitud oscila entre los 900 y los 1100 m, con cotas extremas de 850 y 1200 m.
Esta extensa meseta de origen calizo sorprende por el contraste entre sus imponentes cortados rocosos y la amplitud de sus altiplanicies. Tras superar los escarpes que delimitan la sierra, el relieve se vuelve prácticamente llano y da paso a un paisaje de pastizales, hayedos y claros boscosos de gran valor ecológico. La naturaleza caliza del terreno hace que el agua de lluvia se infiltre rápidamente en el subsuelo, modelando un espectacular paisaje kárstico formado por dolinas, lapiaces, simas y cuevas. Por este motivo, apenas existen ríos en superficie, ya que el agua circula por una extensa red subterránea y vuelve a emerger en numerosos manantiales situados al pie de la sierra.
El aspecto actual de Urbasa es también el resultado de una larga relación entre el ser humano y el medio natural. Desde la Prehistoria, sus bosques fueron abiertos para crear áreas de pasto destinadas a la ganadería, dando lugar a un mosaico de praderas, dehesas, matorrales y masas forestales que aún hoy caracteriza el paisaje. Esta actividad tradicional continúa formando parte de la identidad de la sierra y convive con una gestión forestal orientada a la conservación y el aprovechamiento sostenible de sus recursos.
Además de su riqueza natural, Urbasa alberga un destacado patrimonio geológico, histórico y cultural. Entre sus lugares de interés se encuentran el Mirador del Raso y la Borda Severino, las ermitas de Santa Marina, San Adrián y las santas Nunilo y Alodia, el monumental Tejo de Otsaportillo y la Sima de Otsaportillo, convertida también en un Lugar de la Memoria Histórica. La sierra conserva asimismo importantes vestigios prehistóricos, como los dólmenes de Artekosaro y La Cañada, y ofrece una amplia red de senderos señalizados, rutas y pistas ciclables que permiten descubrir uno de los paisajes más emblemáticos de Navarra.