¿Qué la hace imprescindible?
Una joya neogótica del siglo XIX
Construido hacia 1890 por encargo de María Diega Desmaissières y Sevillano, el edificio con almenas, torre hexagonal y arcos apuntados, recuerda a las mansiones historicistas europeas y contrasta con el entorno agrícola de Dicastillo.
Arquitectura monumental con vocación social
La condesa, Grande de España y reconocida por su labor filantrópica, promovió la construcción en un momento de crisis económica local, generando empleo para cientos de personas como una iniciativa con impacto social y económico en el municipio.
Un edificio cargado de historia y leyenda
Tras la muerte de la condesa en 1916, el palacio pasó por distintas etapas: seminario, hotel y restaurante. Su historia está salpicada de episodios singulares, como el mausoleo dedicado a su perro Merlín que aún forma parte del imaginario local.
Cuándo visitar
El Palacio de la Condesa de la Vega del Pozo puede contemplarse exteriormente durante todo el año, integrándose con facilidad en una visita cultural por Dicastillo y el entorno de Montejurra.
Ideal para
Cómo llegar
Desde el centro de Dicastillo el palacio se alcanza en un breve paseo por las calles del casco histórico.
El acceso es cómodo por las calles urbanas. Se recomienda tener precaución con la circulación de vehículos.
El acceso es directo por carreteras locales. Se recomienda aparcar en zonas habilitadas y continuar hasta el palacio a pie.
Dicastillo cuenta con conexiones interurbanas de buses desde otras localidades. Desde la parada el trayecto se realiza a pie.
Más información
María Diega Desmaissières y Sevillano fue Condesa de la Vega del Pozo, además de ostentar los títulos de Duquesa de Sevillano, Marquesa del Duero y Vizcondesa de Jorbalán. Fue una aristócrata y filántropa española del siglo XIX, promotora de importantes obras benéficas y patrimoniales.
En Dicastillo mandó construir en 1890 el actual Palacio de la Vega. El edificio fue diseñado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco y dirigido por Máximo Goizueta. Fue levantado sobre una antigua casa familiar heredada por la condesa. Esta decidió sustituirla por un nuevo edificio, acorde a su posición y a los proyectos benéficos que impulsaba en distintos puntos de España. Las obras se prolongaron durante dos décadas y supusieron una importante inyección económica para la localidad.
Arquitectónicamente presenta planta en forma de U, fachada de tres cuerpos con alternancia de vanos rebajados, apuntados y conopiales, rematada por almenas y gárgolas. La torre hexagonal y el gran escudo nobiliario refuerzan su carácter representativo. En el interior destacaban una escalinata de madera tallada y ricos artesonados.
Aunque la condesa nunca residió de forma permanente en Dicastillo, el edificio quedó como símbolo de su legado. Tras su fallecimiento en Burdeos en 1916 y la compleja dispersión de su herencia, el palacio tuvo diferentes usos.
Este edificio está rodeado de historias interesantes, como la del perro Merlín. La tradición local cuenta que la condesa, profundamente unida a su mascota, mandó erigir en los jardines un mausoleo funerario en su honor, realizado en mármol blanco de Carrara y atribuido al escultor Mariano Benlliure. El monumento, de gran delicadeza artística, sorprendió en su tiempo por la solemnidad del homenaje y con el paso de los años se convirtió en una de las leyendas más singulares asociadas al palacio.