Un pueblo en pleno corredor natural de Las Améscoas
Situado entre la Sierra de Urbasa y la Sierra de Lóquiz, Ecala ofrece acceso directo a paisajes de montaña, bosques y rutas ideales para disfrutar de la naturaleza.
Situado entre la Sierra de Urbasa y la Sierra de Lóquiz, Ecala ofrece acceso directo a paisajes de montaña, bosques y rutas ideales para disfrutar de la naturaleza.
La iglesia de San Miguel y la ermita de Santo Tomás conservan siglos de historia y patrimonio artístico, mientras el caserío mantiene la arquitectura tradicional característica del valle.
La actividad ganadera, el aprovechamiento histórico de montes y pastos, el frontón adosado a la iglesia y las celebraciones populares mantienen viva la identidad comunitaria del concejo.
Ecala puede disfrutarse durante todo el año. La primavera y el otoño son ideales para recorrer senderos entre bosques y disfrutar de los contrastes del paisaje. El verano permite combinar tranquilidad y rutas de montaña, mientras que septiembre aporta un ambiente especial con las fiestas patronales de San Miguel.
Ecala es uno de los concejos del municipio de Améscoa Baja, situado a 633 metros de altitud en el corredor natural que forman la Sierra de Urbasa al norte y la Sierra de Lóquiz al sur.
El caserío se organiza en torno a la Iglesia de San Miguel, edificio de origen románico tardío con influencia cisterciense y reformas de los siglos XVI y XVII. En el camino hacia Eulate se encuentra la Ermita de Santo Tomás que conserva la talla gótica de la Virgen de la Misericordia y una imagen hispano-flamenca de Santo Tomás. En el núcleo urbano se identifican también viviendas de los siglos XVI y XVII con escudos heráldicos barrocos.
Desde Ecala se accede directamente a itinerarios hacia la Sierra de Lóquiz y la Sierra de Urbasa, con posibilidades de hacer senderismo, observación de la naturaleza y conexión con otras localidades del valle. Se trata de un paisaje de sierra con masas forestales, pastizales y relieve kárstico característico de la zona.
El concejo conserva una base agrícola y ganadera ligada al aprovechamiento comunal de montes y pastos. Mantiene una sociedad vecinal activa y un frontón tradicional adosado a la iglesia, elementos que reflejan la organización comunitaria de los pequeños pueblos de Las Améscoas. Sus fiestas patronales se celebran en honor a San Miguel el 29 de septiembre. También se conserva la tradición vinculada a la ermita de Santo Tomás, con celebraciones religiosas asociadas a su festividad.