Nazar es un pequeño pueblo de altura, abierto al paisaje y al silencio, situado en las estribaciones de la sierra de Codés, entre la Sierra de Lóquiz y el valle de La Berrueza. Un lugar donde el tiempo avanza despacio y donde la relación con el entorno natural, agrícola y montañoso sigue marcando el día a día.
Desde el casco urbano, a 747 metros de altitud, las vistas se abren hacia los campos de cereal, los relieves de Peña Costalera y Yoar y las sierras que cierran el horizonte. Caminos tradicionales invitan a conectar con el monte mediterráneo de encinas y a descubrir un paisaje auténtico, ideal para el descanso y la contemplación del entorno.
La iglesia de San Pedro Apóstol, con orígenes medievales y sucesivas ampliaciones, preside el pueblo junto a la ermita de la Virgen de Loreto, situada en un enclave muy ligado a la devoción popular. El lavadero tradicional, alimentado por el manantial del pueblo, y la fuente de dos caños, punto histórico de abastecimiento y encuentro vecinal; remiten a la vida cotidiana de otros tiempos. Completan el patrimonio, las casas blasonadas y los restos del despoblado de Desiñana, testimonio de antiguos asentamientos y de la evolución histórica del lugar.
La vida social se articula en torno a las fiestas, las romerías y los encuentros vecinales que multiplican la población en verano y mantienen vivos los lazos con quienes regresan al pueblo los fines de semana o en vacaciones. Nazar es también un buen punto de partida para recorrer La Berrueza, acercarse a los valles de Lana y Valdega o explorar las sierras y pueblos cercanos.